por Carlos Gamboa

 

Ernesto Neto
Lo primero que me llamó la atención fue la explotación del concepto de línea en sus dibujos y esculturas, después, la cera me recordó a Levy Strauss y los cuentos amazónicos de las mieles afrodisiacas y venenosas; un par de salas más adelante me sorprendieron los aromas a comino y azafrán. También tuve un reencuentro con las bolitas de unicel que siempre me han parecido tóxicas.
El caso es que visitando la muestra de Ernesto Neto tuve diversas sensaciones, reflexiones y emociones a través de un sólido, pero no aburrido, discurso plástico y escultórico. Podemos ver dibujos, instalaciones, registros fotográficos, esculturas  e interactuar con algunas piezas.
Es interesante observar la obra de un artista que también es biólogo; que expone sus reflexiones y nos describe su amplio y diverso imaginario. Cual si visitáramos una selva personal; Ernesto Neto nos enseñarnos la lengua y nos deja observar su interior.
La exposición se llama La Lengua de Ernesto y es un recuento de las obras realizadas entre 1987 y 2011. Está en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, centro de la Ciudad de México, hasta el 9 de septiembre. Vale la pena visitarla, vayan preparados para quitarse los zapatos en varias ocasiones.

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